13 jun. 2011

Abril cumplió los quince

Abril ya cumplió los quince y nada cambió desde ese día, ni la cuenta bancaria familiar. Cayó martes. Fueron los compañeros del colegio a su casa después de clase, compraron algo para tomar y papas fritas en el almacén de la esquina, y su papa hizo hamburguesas y chorizos en la parrilla. Su mamá preparó algunas tortas y ella solo se tomó la molestia, el finde semana anterior , de limpiar el jardín y de preparar chimichurri. Nada más. Pusieron música en un viejo equipo y charlaron, así, como todos los días,como en un largo recreo.
     Mas tarde, cayeron también los chicos de la escuela primaria, la pública y  gratuita de Saavedra que no había  estado tan mal y buenos amigos le había dejado. Alguien llevpi una guitarra y cantaron canciones viejas, se preguntaron si no es que todas las canciones tocadas en guitarra parecen viejas, y recordaron las anécdotas de siempre, que se iban haciendo más gandes y más  graciosas a medida que pasaban los años.
     Norma y Victoria se divirtieron bastante, un poco con sus compañeros y un poco con los desconocidos.
Sin embargo Mailén se mantuvo callada y taciturna. Como no le interesaba quedar bien ni hacer relaciones con la gente del barrio, ni siquiera se esmeró en sonreír a su manera. Hallagó a los presentes con su espalda  huesuda mientras ordenaba, vaya a saber con qué criterio, unas pilas de CD's.
     Habían tomado por costumbre quedarse las cuatro a dormir en la misma casa, asi que, cuando se fueron los demas, dispusieron unos colchones en el piso del living, peor solo Mailén se rindio al sueño. Norma, Victorio y Abril fueron a la cocina, atacaron la heladera y, sin querer queriendo, la hora de ir al colegio las encontró todavía levantadas.
     Eso, ni más ni menos, era para Abril una fiesta perfecta. Algo no muy distinto a un día cualquiera. Un día ideal.