24 jun. 2011

Primer beso.

¿Por que te querés ir? -le pregunta Victoria a Sebastián-. ¿Hice algo que te molestó?
      -No, bailaste muy bien... -dice Sebastián, que mientras la mira se derrite.
      -Entonces... ¿te estas aburriendo?
      -No, no es eso. Es que tu mamá...
-Sebastíán se interrumpe y Victoria respira aliviada. Si se trata de su madre seguramente es un asuntito sin importancia.
      -No te preocupes, siempre tiene esa sonrisa falluta... pero ya se tranquilizó. al principio de la noche no me dejaba en paz, y no sabés lo que fueron estos últimos meses, con todos los preparativos...
      -Es que Norma la escuchó decir algo feo...
      -Ah, ¡que raro! Porque ella vive en un mundito donde todo es chiquito, suavecito y livianito.
      -Le dijo a tu tía, creo, que yo era un negro de mierda y que no quería que me acercara a vos.
Victoria se pone pálida. En menos de un segundo sus ojos se empañan.
      -No puedo quedarme, Vicky, soy un negro orgulloso- dice con una media sonrisa-. Pero no creas que no entiendo a tu mamá, yo en su lugar pensaría lo mismo. Aunque trataría de no decirlo delante de la gente...
      A Victoria las lágrimas le caen por las mejillas sin poder ocultarlo.
     -Por favor, no llores, Vicky... Se te va a correr la pintura. Con lo linda que estás...
     Sebastián se acerca aún más. Le quita un mechón de pelo de la cara, le seca las lágrimas con el dorso de la mano. La mira a los ojos. Le sonríe tiernamente. Ya no tiene más palabras, él. Y ella tampoco.
     Se besan.  Y es un beso largo, apasionado interminable. Porque no están seguros, no saben. Es su primer beso, pero tal vez también el último.